{"id":6923,"date":"2016-06-24T12:13:42","date_gmt":"2016-06-24T16:13:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mcclaca.org\/es\/?p=6923"},"modified":"2016-06-24T12:23:28","modified_gmt":"2016-06-24T16:23:28","slug":"sur-a-sur-historias-de-jovenes-haitianos-migrando-de-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcclaca.org\/es\/sur-a-sur-historias-de-jovenes-haitianos-migrando-de-republica-dominicana\/","title":{"rendered":"Sur a sur: historias de j\u00f3venes haitianos migrando de Rep\u00fablica Dominicana"},"content":{"rendered":"<p><em>Escrito y fotos por Ted y Katharine Oswald<\/em><\/p>\n<p><span class=\"cb-dropcap-small\">H<\/span>ait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana (R.D.) son pa\u00edses vecinos que comparten la isla La Espa\u00f1ola. Hist\u00f3ricamente, las personas haitianas han emigrado a trav\u00e9s de la porosa frontera en busca de oportunidades econ\u00f3micas, a pesar de que la R.D. es un pa\u00eds en desarrollo con una tasa de pobreza del 41 por ciento. El a\u00f1o pasado, la <u>R.D. comenz\u00f3 la deportaci\u00f3n de personas indocumentadas haitianas y dominicanas de ascendencia haitiana<\/u> en el marco de <u>las nuevas y pol\u00e9micas leyes de inmigraci\u00f3n<\/u>. La juventud haitiana \u2014 en la escuela o no, viviendo con familia o no \u2014 se ha visto envuelta en los efectos de estas leyes, y sus historias cautivan algunas de las complejidades de las pol\u00edticas, relaciones familiares y lazos econ\u00f3micos que impulsan la migraci\u00f3n entre pa\u00edses del hemisferio sur.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6736 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?resize=750%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"20160517-untitled-11\" width=\"750\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?w=5113&amp;ssl=1 5113w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?resize=360%2C240&amp;ssl=1 360w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?w=1500&amp;ssl=1 1500w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-11.jpg?w=2250&amp;ssl=1 2250w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Eduardo*<\/strong><\/h2>\n<p>S\u00f3lo tom\u00f3 unos minutos, a principios de abril, para volcarle la vida a Eduardo. A las 5 am, Eduardo, de 17, fue a buscar un caf\u00e9 en las calles de Azua, la ciudad Dominicana que \u00e9l llama hogar. Los agentes de inmigraci\u00f3n lo divisaron, lo encontraron sin documentos de identidad, y lo pusieron bajo custodia. Retenido en una c\u00e1rcel durante la noche, fue trasladado a un centro de detenci\u00f3n de inmigraci\u00f3n cerca del cruce fronterizo El\u00edas Pi\u00f1a. Despu\u00e9s de tres d\u00edas sin alimento, fue puesto en libertad junto con alrededor de 50 hombres en el lado haitiano de la frontera sin ninguna idea de d\u00f3nde ir o qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>Antes de su deportaci\u00f3n, la vida de Eduardo no era tan diferente a la de muchos otros j\u00f3venes sin estatus legal en la R.D.: en teor\u00eda no exist\u00eda, excepto por un certificado de nacimiento dominicano falsificado; nunca fue a la escuela, y no sabe leer. A lo largo de los a\u00f1os aprendi\u00f3 a mantener su cabeza agachada, evitar las revisiones, y trabajar duro. Sin embargo, su crianza fue cualquier cosa menos normal. Azua es una ciudad costera de tama\u00f1o medio, y Eduardo fue criado por una pareja Dominicana despu\u00e9s de que su madre haitiana muri\u00f3 cuando \u00e9l era muy joven. Nunca conoci\u00f3 a su padre, que seg\u00fan \u00e9l est\u00e1 muerto. Aunque \u00e9l cree que tiene cuatro hermanos, no tiene idea de d\u00f3nde encontrarlos.<\/p>\n<p>El d\u00eda en que fue enviado a Hait\u00ed, los otros deportados con medios financieros fueron recibidos por sus contactos o hicieron planes r\u00e1pidos para cruzar de nuevo ilegalmente tan pronto como les fuera posible. Eduardo pronto se qued\u00f3 solo. Un taxista de motocicleta esperando lo vio y le cont\u00f3 sobre el <u>Grupo de Apoyo a Repatriados y Refugiados (GARR)<\/u>, una organizaci\u00f3n sin fines de lucro de Hait\u00ed que supervisa la frontera de Hait\u00ed y apoya a las personas desplazadas. El conductor de la moto ayud\u00f3 a Eduardo a ponerse en contacto con la oficina local y pronto fue transferido al centro de tr\u00e1nsito de GARR para menores no acompa\u00f1ados en Lascahobas.<\/p>\n<p>Eduardo aprecia el centro de tr\u00e1nsito donde ha estado el \u00faltimo mes: es un lugar seguro para descansar, jugar, y hacer ejercicio, aunque sabe que no puede permanecer all\u00ed. \u00c9l quiere estar de nuevo en la R.D., de vuelta en casa, y si pudiera salir ma\u00f1ana, lo har\u00eda. Pero no tiene medios, y Eduardo, o no recuerda bien el n\u00famero de tel\u00e9fono de las personas con las que viv\u00eda o ha cambiado. \u00c9l cree que sus amigos y familia sustituta saben que ha sido deportado, y odia no tener manera de hacerles saber su paradero, y no hay manera de volver a ellos.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6739\" data-permalink=\"https:\/\/www.mcclaca.org\/es\/sur-a-sur-historias-de-jovenes-haitianos-migrando-de-republica-dominicana\/20160517-untitled-13-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?fit=4360%2C2907&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"4360,2907\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS REBEL T3i&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1463500820&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;28&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00625&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"20160517-untitled-13\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?fit=750%2C500&amp;ssl=1\" class=\"alignnone wp-image-6739 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?resize=750%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"20160517-untitled-13\" width=\"750\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?w=4360&amp;ssl=1 4360w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?resize=360%2C240&amp;ssl=1 360w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?w=1500&amp;ssl=1 1500w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-13.jpg?w=2250&amp;ssl=1 2250w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Jasmine*\u00a0<\/strong><\/h2>\n<p>Con diecis\u00e9is a\u00f1os de edad, Jasmine no tiene hogar. El \u00fanico hogar que conoce est\u00e1 en la R.D., un pa\u00eds en el que no tiene el derecho legal para permanecer.<\/p>\n<p>La crianza del Jasmine result\u00f3 inestable. Creci\u00f3 en un pueblo de Hait\u00ed a lo largo de la frontera hasta los 10 a\u00f1os, cuando un pariente se la llev\u00f3 a Santo Domingo, la capital de la R.D., para reunirse con su madre haitiana. Despu\u00e9s de un a\u00f1o en la R.D., su padre pidi\u00f3 que Jasmine fuera enviada de vuelta a Hait\u00ed para trabajar en la casa de su t\u00edo con la expectativa de que el t\u00edo la enviara a la escuela. El t\u00edo no cuid\u00f3 bien de Jasmine, y durante los \u00faltimos seis a\u00f1os se ha movido de una casa a otra en Hait\u00ed, s\u00f3lo ha completado tres a\u00f1os de estudio. Mientras tanto, ella ha anhelado volver a R.D. donde dos de sus hermanos y una hermana todav\u00eda viven y trabajan.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que estuvo en la casa de su padre en Hait\u00ed, Jasmine fue objeto de palizas y burlas. Su hermano, junto con otros hombres de la ciudad la acosaron con regularidad. Hace un mes, una paliza particularmente brutal a manos de su hermano fue suficiente para empujarla a huir. Con ning\u00fan otro plan en mente, se dirigi\u00f3 a la frontera en un intento de cruzar y de alguna manera llegar a su familia en Santo Domingo.<\/p>\n<p>Sangrado de la cabeza y boca mientras caminaba a lo largo del trayecto, ella se sacudi\u00f3 las preocupaciones de la gente respondiendo simplemente, \u201cNo me ha pasado nada\u201d. Cuando lleg\u00f3 a la frontera, no pod\u00eda encontrar una manera de localizar por tel\u00e9fono a su hermano. Al igual que en la situaci\u00f3n de Eduardo, un taxista de motocicleta le recomend\u00f3 el centro de tr\u00e1nsito de GARR para menores no acompa\u00f1ados. Ella ha permanecido all\u00ed durante el mes pasado, esperando que las personas del departamento de Trabajo Social determinen la mejor manera de ayudar.<\/p>\n<p>A menudo, ella piensa acerca de sus posibilidades. \u201cNo puedo ir a Puerto Pr\u00edncipe porque no tengo familia all\u00ed para recibirme. No voy a irme a uno de los orfanatos dirigidos por personas extranjeras, porque he o\u00eddo que no alimentan bien a los ni\u00f1os\u201d. Lo que m\u00e1s desea es estar con sus hermanos en la Rep\u00fablica Dominicana, y por eso espera en el centro, con la esperanza de un mejor ma\u00f1ana.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-6742 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?resize=750%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"20160517-untitled-34\" width=\"750\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?w=4250&amp;ssl=1 4250w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?resize=360%2C240&amp;ssl=1 360w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?w=1500&amp;ssl=1 1500w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-34.jpg?w=2250&amp;ssl=1 2250w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Joli<\/strong><\/h2>\n<p>Joli, de siete a\u00f1os de edad, naci\u00f3 en Hait\u00ed pero ha vivido la mayor parte de su vida en la R.D. Su padre Jonny, y su madre eran migrantes que buscaron trabajo al otro lado de la frontera en el sector agr\u00edcola de la R.D. A mediados de 2015, Jonny, su esposa, y sus dos hijos fueron sacados de su casa en medio de la noche y deportados sin ninguna de sus pertenencias. La esposa de Jonny estaba muy enferma en ese momento, y muri\u00f3 tres meses despu\u00e9s de regresar a Hait\u00ed.<\/p>\n<p>Desde entonces, Jonny cruz\u00f3 de nuevo la frontera para visitar su antiguo hogar en la R.D. en busca de documentos cruciales, tales como los documentos de identidad haitianos de sus hijos. Encontr\u00f3 su casa saqueada con todos los documentos y pertenencias personales de valor perdidos. Ahora, Jonny necesita la ayuda de las oficinas del gobierno para obtener la documentaci\u00f3n de Joli e inscribirlo en la escuela en Hait\u00ed. Atrapados entre dos vidas y dos culturas, los ni\u00f1os de Jonny han sufrido sobremanera en sus experiencias de migraci\u00f3n. Sin trabajo y sin poder pagar las tarifas de procesamiento del gobierno, \u00e9l y Joli est\u00e1n atrapados en limbo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"6745\" data-permalink=\"https:\/\/www.mcclaca.org\/es\/sur-a-sur-historias-de-jovenes-haitianos-migrando-de-republica-dominicana\/20160517-untitled-39-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?fit=5184%2C3456&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"5184,3456\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;13&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS REBEL T3i&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1463507650&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;24&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;400&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.005&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"20160517-untitled-39\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?fit=750%2C500&amp;ssl=1\" class=\"alignnone wp-image-6745 size-full\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?resize=750%2C500&#038;ssl=1\" alt=\"20160517-untitled-39\" width=\"750\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?w=5184&amp;ssl=1 5184w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?resize=360%2C240&amp;ssl=1 360w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?w=1500&amp;ssl=1 1500w, https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-39.jpg?w=2250&amp;ssl=1 2250w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Gerda*\u00a0<\/strong><\/h2>\n<p>Gerda tiene 17. Ella vivi\u00f3 durante ocho a\u00f1os en La Noria, un barrio en las afueras de Santo Domingo, y regres\u00f3 a Hait\u00ed de forma voluntaria en junio de 2015. Personas a las que conoc\u00eda hab\u00edan sufrido deportaciones repentinas y, a veces violentas, por lo que ella decidi\u00f3 evitar un desarraigo similar.<\/p>\n<p>Ahora vive con su t\u00eda en la comunidad fronteriza haitiana de Belledere. Adaptarse a la vida ha sido dif\u00edcil, especialmente re-aprender el criollo haitiano. En la R.D., asist\u00eda a la escuela y hablaba espa\u00f1ol con fluidez. Ahora que est\u00e1 de vuelta en \u201ccasa\u201d a ella le gustar\u00eda ir a la escuela en Hait\u00ed, pero carece de la documentaci\u00f3n para inscribirse.<\/p>\n<p>Estas historias captan temas comunes de las experiencias migratorias de todo el mundo: las consecuencias de la intensificaci\u00f3n de las normas de inmigraci\u00f3n y la tensi\u00f3n colocada en familias divididas por las fronteras, la incertidumbre que las deportaciones crean y los imperativos econ\u00f3micos que estimulan el retorno a pesar de los riesgos. Para estos ni\u00f1os y ni\u00f1as, la legalidad de cruzar de nuevo a la R.D. y las pol\u00edticas que impulsan sus dislocaciones son abstractas a pesar de que los efectos son concretos. Para Eduardo, el volver a la R.D. significa regresar a casa y al trabajo, dejar un pa\u00eds en el que se siente extranjero a pesar de que es su pa\u00eds de origen. Jasmine quiere reunificarse con sus hermanos indocumentados en la R.D. que podr\u00edan protegerla y darle refugio cuando nadie m\u00e1s lo har\u00e1. Joli y Gerda se han resignado a la vida en las zonas rurales de Hait\u00ed, dependientes de las dem\u00e1s personas, con incomodidad con el lenguaje, y sin obtener la educaci\u00f3n que desean. Los cuatro, ellas y ellos, est\u00e1n atrapados en el mientras tanto, obligados a llegar a un acuerdo con el lugar donde se encuentran y lidiar con la incertidumbre de lo que vendr\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p><em>* Los nombres han sido cambiados y los rostros oscurecidos para proteger la identidad de las ni\u00f1as y ni\u00f1os donde no se logr\u00f3 obtener el consentimiento de la madre\/padre o tutor\/a.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito y fotos por Ted y Katharine Oswald ait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana (R.D.) son pa\u00edses vecinos que comparten la isla La Espa\u00f1ola. Hist\u00f3ricamente, las personas haitianas han emigrado a trav\u00e9s de la porosa frontera en busca de oportunidades econ\u00f3micas, a pesar de que la R.D. es un pa\u00eds en desarrollo con una tasa de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":6741,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[446,436,397,343],"tags":[],"class_list":["post-6923","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-accion-urgente","category-haiti-es","category-incidencia-politica","category-migracion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.mcclaca.org\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/20160517-untitled-29.jpg?fit=5184%2C3456&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7pJjQ-1NF","jetpack-related-posts":[{"id":7203,"url":"https:\/\/www.mcclaca.org\/es\/campesinos-haitianos-al-gobierno-de-ee-uu-no-al-mani-gratis\/","url_meta":{"origin":6923,"position":0},"title":"Campesinos haitianos al Gobierno de EE.UU.: \u201cNo al man\u00ed gratis!\u201d","author":"Anna Vogt","date":"28 de julio de 2016","format":false,"excerpt":"El USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.) tiene la intenci\u00f3n de enviar 500 toneladas m\u00e9tricas de man\u00ed tostado de Estados Unidos a Hait\u00ed, para alimentar a alumnos de la escuela primaria en el oto\u00f1o. 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