Escuchar, Preguntar, Caminar: Una reflexión sobre la justicia por Jessica González, Facilitadora de PMER y PSEA en Bolivia
El mes pasado tuve la oportunidad de participar en el Peace Camp realizado en Akron, donde participaron integrantes de Estados Unidos, Zimbabue, Mozambique, Kenia, Etiopía e India. Fue un espacio para reflexionar sobre la relación entre cambio climático y migración. Durante una semana compartimos espacios que incluyeron dinámicas lúdicas, arte, diálogos profundos y hasta la creación de una canción colectiva. Todo esto nos ayudó a imaginar posibles caminos de acción frente a los desafíos urgentes que enfrentamos.
Al pensar en cómo las consecuencias del cambio climático y las políticas migratorias de varios países afectan a tantas personas, nos surgieron algunas preguntas: ¿cómo imaginar un mundo más justo? ¿Cómo podemos pensar en la justicia y trabajar en ella?
Una parte significativa del encuentro fue nuestra visita a Washington, D.C., donde pudimos dialogar con constituyentes del senado y compartir nuestras inquietudes sobre políticas públicas relacionadas con estos temas. Desde la oficina de MCC en Washington se hace un trabajo importante de incidencia política, elevando nuestras voces ante quienes tienen la capacidad de tomar decisiones. Sin embargo, luego de estas discusiones también nos detuvimos a pensar: ¿hasta qué punto nuestras voces logran incidir en los espacios de poder? ¿Es la voz —siempre— una herramienta que posibilita la justicia? ¿Qué implica alzar la voz desde un contexto latinoamericano o africano?

Para trabajar en la justicia es necesario renunciar a la idea de que tenemos las respuestas cuando aún no conocemos las preguntas. Aunque hablemos de los mismos temas como cambio climático y migración, la manera en que los experimentamos —dependiendo de quiénes somos y en qué parte del mundo estamos— es diferente. Trabajar en la justicia debe ser un trabajo contextual y localizado. También debe ser colectivo.
En Bolivia es necesario entender cómo la justicia es entendida, vivida y experimentada por las personas bolivianas en diferentes contextos. Entender cuáles son sus preocupaciones, necesidades y cómo, desde algunas herramientas teóricas y prácticas, podemos construir algo que tenga sentido para la gente, con la gente.
La invitación que me gustaría hacer es que seamos intencionales en crear espacios para reflexionar sobre la justicia. Pero antes de trabajar en ella o poner en práctica las herramientas que tenemos, nos preguntemos —y le preguntemos al otro— cómo se entiende la justicia en su propio contexto. Cuales son las situaciones particulares, las historias y experiencias que han moldeado la lectura particular de justicia que cada uno de nosotros tenemos.
Desde ahí, podemos comenzar a construir vínculos más fuertes y caminos de justicia que realmente hagan sentido para todas y todos. Entonces, me pregunto y les pregunto: ¿Qué significa para ustedes la justicia?
